viernes, 20 de noviembre de 2015

Roald Amundsen y la extraordinaria vida del gran amante de los hielos


La biografía es un género literario al que se recurre con gran asiduidad en la actualidad y que permite conocer no solo las hazañas o actuaciones relevantes de un personaje concreto, sino su personalidad, lo que ayuda a comprender el porqué de sus decisiones vitales. Si nos centramos en el ámbito de la literatura polar, aquí proliferan libros sobre biografías de exploradores y de expediciones concretas, que son el resultado de estudiar, en la mayoría de los casos, los diarios personales de los protagonistas y contrastarlos con las referencias que de ellos hay en los diarios de sus compañeros de viaje, junto a los libros de bitácoras y estudios de diversa índole. 


Roald Amundsen
De entre los principales exploradores polares, permítanme que empiece esta sección de literatura polar con la biografía de un grande, uno de los más admirados y que, con sus descubrimientos, dio pie a importantes avances en diversas disciplinas, no solo cartográficas, también científicas. Les hablo de Roald Amundsen, un hombre amante de los hielos, como reza el subtítulo del libro de Mar de Ventura, del que les hablaré a continuación.

De Ventura, M. Roald Amundsen, la extraordinaria vida de un hombre amante de los hielos. Madrid: Edimat Libros S.A., 2004.


En 190 páginas, la obra recorre, con un lenguaje cercano y una estructura sencilla, los orígenes de Amundsen, las preparaciones de sus viajes, sus mayores gestas (Paso del Noroeste y la conquista del Polo Sur) y su trágico final. 

De entre los pasajes más interesantes de la obra yo destacaría dos, el titulado como la gran gesta y el que trata sobre la vuelta a casa de la expedición tras alcanzar el Polo Sur.

En el primero de ellos, se hace referencia a las palabras que Amundsen expresó el 14 de diciembre de 1911 tras haber alcanzado los 90º de latitud Sur, junto a los cuatro hombres de la expedición que le acompañaron por suelo antártico. Debía ser honrado, se dijo, y admitió que no había conocido ninguna otra persona que estuviese en la vicisitud de tener que escoger un objetivo tan diametralmente opuesto a sus deseos: 

"Las regiones del Polo Norte me han atraído desde la infancia, y heme aquí, en el Polo Sur. ¿Puede imaginarse una situación más trastocada?"

Por aquel entonces llegó la noticia de que el Polo Norte Geográfico había sido alcanzado y como Roald Amundsen ya tenía lista la expedición hacia allá, tuvo que improvisar y, sin previo aviso a su tripulación, dirigirse hacia el Polo Sur Geográfico, en el extremo meridional del eje de la Tierra.

El segundo pasaje del que les quiero hablar es del texto que incluye Mar de Ventura sobre una carta escrita por Amundsen y dirigida al Capitán Scott, que lideraba la otra expedición por aquel entonces con el mismo objetivo, la conquista del Polo Sur. Con un “Querido Capitán Scott…” empezaba aquella breve epístola y que concluía “con mis mejores votos, le deseo un feliz viaje de regreso. Sinceramente suyo. Roald Amundsen”. Lamentablemente, esos deseos no fueron suficientes para que Robert Falcon Scott acabase su expedición con vida.

Es de agradecer que se incluyan cuatro interesantes apéndices que permiten al lector tener el contexto que envuelve la vida del explorador noruego. Estos apéndices se basan en cronologías que comparan las hazañas de Amundsen con las de otros exploradores y donde se pueden conocer las principales expediciones polares a las regiones árticas y antárticas. Uno más, como cierre de la obra, transcribe el Tratado Antártico firmado en Washington el 1 de diciembre de 1959 por los gobiernos de 12 países (Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Francia, Japón, Nueva Zelanda, Noruega, Sudáfrica, la URSS, Reino Unido y Estados Unidos). Todos ellos habían llevado a cabo actividades científicas en la Antártida y sus alrededores durante el Año Geofísico Internacional (AGI) de 1957-1958. El Tratado entró en vigor en 1961 y actualmente las partes suman 53 países.

Estas son apenas unas pinceladas de las interesantes historias que descubrirán en Roald Amundsen, la extraordinaria vida de un hombre amante de los hielos. Les animo a que se sumerjan en esta obra de Ventura y que se vayan familiarizando con nombres, gestas, fechas y artilugios. Estos se irán repitiendo en sucesivas obras literarias de exploraciones polares y en las que un bagaje previo les resultará de gran ayuda. 


Portada de Roald Amundsen, la extraordinaria vida de un hombre amante de los hielos / MRR

Mrr

domingo, 8 de noviembre de 2015

El cambio de hora en la Antártida

¿Os habéis preguntado alguna vez qué hora es en la Antártida? Yo me lo pregunté coincidiendo en el huso de la Europa central con el paso del horario de verano (UTC+1) al de invierno (UTC+2). 

He ahí cuando encontré este blog: Fronterasblog donde explican formidablemente bien, y con bastante arte, las curiosidades sobre los cambios de hora. Y, cómo no, también reservaban un pequeño espacio para explicar lo que ocurre en el continente blanco. La entrada es de julio de 2013 pero nos vale igualmente para entender la idea.

Resumiendo. En la Antártida, la hora oficial, por convención, es la de Greenwich, es decir, la de Reino Unido. Las bases científicas usan la del país de origen, pero no siempre. Por ejemplo, la base del Polo Sur, la Amudsen-Scott, utiliza el huso horario principal de Nueva Zelanda (UTC+12) desde que la mayoría de los suministros llegan desde su aeropuerto, el de Auckland.


lunes, 2 de noviembre de 2015

Nace el Observatorio Antártida

¡Bienvenidos! 


Desde que descubrí por casualidad las historias de los primeros exploradores de la Antártida mi percepción por el mundo polar cambió radicalmente. A decir verdad, antes ni siquiera sentía curiosidad por su geografía. Pasaba por alto las efemérides relacionadas con expediciones al Ártico o la Antártida. Y mucho menos me paraba a hojear libros que versasen sobre unas aguas y unas tierras tan heladoras como inhóspitas.

La casualidad vino de la mano del veterano programa de TVE, Saber y Ganar. Concretamente de unos especiales que rendían homenaje al centenario de la 'Conquista del Polo Sur'. Poco a poco las historias que escondían los exploradores Roald Amundsen, Robert Falcon Scott y Ernest Henry Shackelton me atraparon de tal forma que no tardé en documentarme sobre su vida y sus proezas a decenas de grados bajo cero.

Hoy mi apetito por saber más acerca de los temas polares es la justificación del nacimiento de este Observatorio Antártida. Una plataforma que pretende aglutinar información sobre la actualidad del continente blanco; sobre expediciones polares pasadas, presentes y futuras; sobre la geografía, fauna y flora antártica, sobre las fechas más reseñables en lo que en materia polar se refiere y sobre las grandes obras y las últimas novedades en literatura polar. 

Digamos que, Observatorio Antártida quiere ser una corresponsalía de lo que sucede en el continente blanco, aunque sea escrita desde España. Sé que los corresponsales han de informar in situ, pero permitidme esta licencia a cambio de traeros las maravillas y secretos que esconde la Antártida.

Y así llega la primera noticia del Observatorio Antártida, la de su nacimiento, al que ¡todos estáis bienvenidos!


María Rodríguez Rubio
Periodista